UNA CHIESA PER E CON I GIOVANI

Angel Fernandez Artime

            Después de haber escuchado a los otros 6 Padres Sinodales, el P. Michael y yo mismo decidimos ante todo esperar a conocer lo que los demás hermanos decían, para después organizar nuestra aportación con la siguiente mirada: la de subrayar algunas líneas que consideramos prioritarias. Todo lo demás lo encontramos en el documento final del Sinodo, y cada cual haremos la selección que nos parezca más adecuada según la propia realidad y carisma.

Yo hago notar la prioridad de los siguientes aspectos:

  1. El Sinodo: UNA CLARA LLAMADA A MIRAR, CONTEMPLAR Y ESTAR ENTRE LOS JÓVENES DE OTRO MODO

Con esto quiero decir lo siguiente: el Sinodo, ¡felizmente!, no tuvo nada que ver con una asamblea para pensar en planes estratégicos en el trabajo con los jóvenes, o preparación de programas de pastoral. No se trataba de nada de esto.

La vivencia y reflexión del Sinodo ha sido, ante todo, esa experiencia única de Iglesia vivida en el compartir y en la comunión aún en la diversidad, donde todos teníamos voz y podíamos, sobre todo, escuchar con oído atentos, si el corazón de cada uno lo permitía.

 

Y el Sinodo deja ante todo como tarea la siguiente: el invitarnos a mirar, a contemplar, a estar entre los jóvenes, a hacer camino con ellos de otro modo, bien diverso al que con frecuencia se acostumbra en la Iglesia, ese de enseñar, adoctrinar, ese modo de hacer en el que ‘yo te digo lo que está bien y está mal’ y tú lo realizas.

Sin cuestionar en absoluto el Magisterio de la Iglesia en sus pastores, en sus Obispos y en el Papa, el Sinodo invita a hacer camino en adelante de otro modo. UN CAMINO CON los jóvenes en una Iglesia que es de los jóvenes también, donde ellos no son ‘solo’ destinatarios de nuestra misión (como acostumbramos a pensar y sentir), sino una Iglesia que quiere ser SIEMPRE DE LOS JÓVENES, PARA LOS JÓVENES Y CON LOS JÓVENES. Esto que parece un slogan es mucho más que un slogan y de consecuencias impredecibles.

 

  1. De las muchas indicaciones riquísimas que el Sinodo tiene, y yo suelo decir que ya por el hecho de haber llegado a la redacción riquísima de algunos números de los 167 de los que consta el documento, el Sinodo ya ha merecido la pena, pero entre todas yo subrayo para nosotros religiosos, y para toda la vida consagrada una realidad sobre la que no tendríamos que pasar por encima de modo ligero.

Lo formulo así: La vida consagrada tiene un valor único, PROFÉTICO, para el mundo, para la Iglesia y también para los jóvenes, ANTE TODO TIPO DE ABUSO Y DE FORMAS DE VULNERABILIDAD.

  1. A) Todo tipo de abusos (como se dice en el numero 30): es decir abusos de poder, económicos, de conciencia y sexuales, y todo tipo de vulnerabilidad ya sea en el mundo del trabajo (n.º 40), en la violencia que se ejerce de múltiples formas como los raptos, las extorsiones, el crimen organizado, la trata de seres humanos, la esclavitud y la explotación sexual, las violaciones sexuales en las guerras (n.º 41); la marginación y exclusión social que sufren tantos jóvenes a causa de abortos forzados, difusión del HIV (Aids), las diversas formas de dependencia, los niños de la calle y en la calle… (n.º 42), y así otras tantas realidades.

 

Pues bien, el Sinodo nos ofrece una maravillosa oportunidad para que como consagrados, la Vida Religiosa haga opciones fuertes, claras y decididas para defender a los niños, adolescentes y jóvenes, ante todo dándoles voz puesto que en estas situaciones no las tienen, siendo nosotros su Voz, una voz que denuncia, que incomoda, que no viven un silencio ‘cómplice’ por inmovilidad.

 

Hermanos, pienso que en nuestra Iglesia de hoy, si no lo hace la vida religiosa, quizá menos lo harán otros…,  y esto es Evangelio VIVO DE HOY. Es vida consagrada, profetismo y jóvenes en un mismo camino a recorrer juntos.

 

3º.- Finalmente selecciono otra prioridad: LA DE LA FORMACIÓN DE LOS CONSAGRADOS PARA LOS JÓVENES DE HOY Y DE MAÑANA

 

            De la importancia de la formación de los seminaristas y de los consagrados y laicos habla también el documento, en concreto en el capítulo IV (n.º 155-160).

 

Permítanme que con la sencillez y fraternidad con la que nos comunicamos les habla de algo más propio de la Congregación a la que pertenezco. Mucho antes de la celebración del Sinodo, pensando en la celebración del 28 Capítulo General de los Salesianos de Don Bosco, nuestra reflexión nos llevo, creemos que con realismo, a plantearnos este TEMA que se formula en una simple pregunta: ¿Qué SALESIANOS para los Jóvenes de hoy?

 

Por qué este tema: porque nos preocupa que el perfil del salesiano de hoy, más allá de sus contextos culturales, pueda estar alejado del joven que hoy nos habla, como ha ocurrido en el Sinodo. Porque nos preocupa que se ven estilos que nada tienen que ver con el carisma de Don Bosco: estilos puntuales de un clericalismo peligroso, estilos de personas que buscan el poder; estilo de religiosos que si comparten misión con los laicos es con la condición de mandar, de tener la autoridad, de no estar por debajo de nadie…; estilos de religiosos también de la era digital que pueden tener miles de amigos en el facebook o twuiter pero que no pisan el patio donde hay chicos y chicas reales, no virtuales, de carne y hueso que esperan al amigo, al educador, al hermano que les ayude a crecer.

 

… El peligro es real. La tentación existe… ¿Quizá para todos o solo para los sdb…?

Y el peligro es más real, y más pesado en la Iglesia y en sus estructuras de poder y carrerismos. Por eso, hermanos, la invitación es esta: La de tomarnos muy en serio la formación del ‘perfil’ real, de carne y hueso, de cada consagrado y consagrada de nuestra Congregación, Orden o Instituto para que sea el que con el Evangelio en la mano responda a los gritos y llamadas de estos jóvenes de hoy que ha dejado sentir su voz en el Sinodo, y no lo digo por el grupo de los 38 elegidos predilectos, sino por los cientos de miles sin voz que están en todas nuestras presencias del mundo.

 

¿No creen que quizá aquí tengamos un tema pendiente que es fundamental…? Gracias.